Cuatro relatos en los que predominan situaciones extraordinarias.
En El miedo (1882) se pretende
explicar esta sensación a partir de experiencias, mientras que en El Horla (1886) es un ente espiritual el que provoca situaciones dramáticas. Por su parte, El albergue
(1886) muestra cómo la tensión extrema sufrida en soledad conduce a la destrucción.
Y La muerta (1887) se desarrolla en un
cementerio, tras un entierro, en el que durante la noche se reescriben
las lápidas…

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