
James, señor de Ballantrae, y su hermano pequeño Henry, sortean su participación en una sublevación contra el rey de Inglaterra, en 1745, para preservar así el patrimonio familiar. La derrota de los rebeldes obliga a James a exiliarse, convirtiendo a Henry en el heredero de la familia. Pero James no se resigna e intentará por todos los medios obtener parte de la riqueza familiar, aunque para ello cause graves problemas. Se produce así una oposición entre ‘Caín’ y ‘Abel’, con una gran descripción de caracteres.