
Gracias a investigaciones arqueológicas ha sido
posible conocer un poblado neolítico en Turquía en buenas condiciones. El autor
reconstruye la vida de sus habitantes, resaltando la
agricultura y la ganadería, el sedentarismo y la construcción, así como la cerámica, el tejido, la cestería... Tampoco olvida la caza, la religión, las ceremonias fúnebres y el fin de la aldea,
tras un incendio. Interesantes imágenes.
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